Hace tiempo no escribo por aquí (ya les contaré un poco más).
Pero hoy quise hacerlo porque hace unos días, en un taller, me preguntaron:
¿Qué le dirías a alguien a quien querés en este momento?
Y lo que me salió del corazón fue 🔥 DEJA de POSTERGAR(TE) 🔥
Dejá de postergar indefinidamente eso que querés hacer.
Dejá de dejarte para después, en función de los demás.
Y no, no fue una declaración para que nos volvamos egoístas.
Ni mucho menos.
Es que día a día escucho personas que (se) postergan hace años, con la esperanza de que algún día algo cambie.
Personas que dejan para “algún momento” ese sueño, ese proyecto, esa idea, sea cual sea.
Con la esperanza de que, en algún punto, simplemente se va a dar. Como si fuera magia. Como si existiera la casualidad de que un día se alinearan todos los planetas y apareciera el tiempo disponible, la energía necesaria y las condiciones perfectas para llevarlo a cabo.
😔 La mala noticia es que muy probablemente eso quizás nunca suceda.
Y eso no es gratis. Porque si no accionamos:
- nos despriorizamos,
- seguimos alimentando la duda sobre si seremos capaces,
- y, poco a poco, dejamos que crezca la sensación de que difícilmente lo logremos,
o que eso no es para nosotros.
Es un costo alto el que pagamos, aunque no nos demos cuenta.
💡 La buena noticia es que no necesitamos que suceda mágicamente. ¡Porque depende de nosotros!
Hace muchos años, cuando decidí dejar mi trabajo de contadora en relación de dependencia, hablé con una persona que admiraba mucho: un ingeniero que, cerca de los 80 años, seguía trabajando con un entusiasmo contagioso.
Me dijo:
“Hacés bien. A mí, hace mucho tiempo, me hubiera gustado hacer algo distinto.
Pero fue pasando el tiempo sin darme cuenta… y no lo hice.”
No lo decía con resignación, sí con añoranza. Estaba en paz con su vida.
Pero había quedado algo ahí, en el tintero. Algo que ya sentía que no iba a suceder.
Esa conversación me conmovió profundamente.
Como me conmueve cada vez que alguien deja en pausa lo que desea…
por miedo, por dudar de nosotros mismos, por no “tener tiempo”, y muchas explicaciones (que a veces son excusas) más.
Te pusiste a pensar:
🔥 ¿Cuál es ese sueño o ese proyecto que estás postergando día tras día, mes tras mes, año tras año? ¡ lo dejás para “algún momento”, y el momento nunca llega!
🔥 ¿Cómo te sentirías si, en lugar de estar "a la espera", al fin tomaras acción para empezar a transitar el camino?
🔥 ¿Cómo te sentirías si al fin lo hicieras?
Y sobre todo:
🔥 ¿Cuál es esa idea que te está frenando?
🤔 "Debería saber más"
— ¿Cuánto más es realmente necesario?
🤔 "No me va a salir bien"
— La única forma en que no hay posibilidad de que salga mal (y aprender en el proceso) es no haciendo nada… ¿Y si sale bien?
🤔 "No tengo tiempo"
— Todos tenemos 24 horas al día. La pregunta es: ¿qué estamos priorizando para que esto no tenga lugar en nuestra agenda?
🤔"No es el momento todavía"
— ¿Cuáles serían (concretamente) todas las condiciones que deberían darse para que sea el momento?
¿Aparece alguna otra idea que necesitemos desafiar?
🧭 Por eso te invito a reflexionar y accionar
¿Cuál es el próximo paso que podés dar en dirección a eso que deseás?
Aunque sea un paso que consideres “chico”, puede que te permita moverte del lugar en el que estás.
🎯 A veces es tan simple (aunque pueda parecer complejo) como tomarnos unas horas con nosotros mismos para bajar a papel estas preguntas, desmenuzar lo que tenemos en la cabeza, y darle una forma más concreta a ese sueño o a ese proyecto. Ej. no es lo mismo pensar “en algún momento voy a tener mi proyecto o cambiar de profesión”, que pensar concretamente que me gustaría hacer, cómo, que necesito, etc.
🎯 A veces, implica tomar decisiones como proponerse reorganizar la agenda (y hacerlo),
decir que NO a un montón de cosas que no nos suman,
y decirnos que SÍ a nosotros mismos y a eso que queremos hacer.
🎯 Otras veces, tiene que ver con sostener conversaciones incómodas,
de esas que nos desafían tanto que preferimos evitar…
Y entonces, (nos) seguimos postergando. Porque mejor no incomodar(nos), ¿no?
Pero no se trata de agobiarnos pensando en cómo hacerlo todo perfecto.
O de tener todo un plan absolutamente detallado de aquí a 5 años.
Se trata de animarnos a mirar de frente lo que queremos.
De creer que es posible.
De darnos permiso para que eso suceda.
Y de proponernos, simplemente, comenzar a caminar,
para ir construyendo la confianza, explorando y aprendiendo de lo que la vida nos muestra en ese trayecto.
¿Va a haber desafíos? Seguro que sí.
Pero también vamos a encontrar la forma de ir resolviéndolos, paso a paso.
No con magia. Sino con decisiones conscientes hacia la vida que queremos vivir.
Un beso
Ale 💜
Pd: Espero que este texto te haya sido útil.
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